Descripción
¿Cómo te llamas y cuantos años tienes?
Soy Pablo y tengo 29 años
¿A qué te dedicas?
Trabajo en comunicación política.
¿Con qué orientación sexual te defines?
Homosexual.
¿Cuándo empezaste a sentirte diferente a los demás?
Siempre me sentí diferente al resto de los chicos mi pueblo. Mis aficiones no eran las mismas. Prefería ir a clase de zumba en lugar de jugar al fútbol con ellos. Aún así, tuve que imitarles muchas veces para no ser el raro.
¿Cuándo tuviste la seguridad de que no eras heterosexual?
Cuando empecé a chatear con chicos a través de Internet. No existían las redes sociales ni las aplicaciones para conocer gente como ahora. Eran chats donde tenías que elegir qué sexo buscabas. Creo que ahí fue cuando no pude engañarme a mí mismo. Tuve que marcar la casilla que decía “busco hombres”.
¿Alguna vez has sufrido alguna agresión verbal por tu sexualidad? Si es así, ¿puedes contarme alguna o algunas de las que más te dolieron?
Por supuesto. Siempre escuchas cómo hablan de ti. No siempre de forma malintencionada. A mis amigos, por ejemplo, les llegué a escuchar hablar en numerosas ocasiones sobre mi homosexualidad. Ellos también dudaban. Pero desgraciadamente también he recibido muchos insultos. Vivía en un pueblo de apenas 2.000 habitantes de Albacete y, como en muchos municipios de España, la homofobia estaba a la orden del día en algunos grupos de jóvenes sin oficio ni beneficio. Recuerdo que los profesores les mandaban al despacho del director, pero no por llamarme “maricón”, sino más bien porque “hablaban en clase” o “estaban interrumpiendo el funcionamiento de la lección”. Todavía queda mucho trabajo por hacer para erradicar este discurso de odio, tanto entre el profesorado como entre el alumnado, aunque es cierto que se ha avanzado mucho desde entonces.
¿Alguna vez has sufrido alguna agresión física por tu sexualidad? Si es así, ¿puedes contarme alguna o algunas de las que más te dolieron?
No, aunque fui agredido en una celebración del Orgullo por manifestarme con mi partido por parte de personas de otras opciones políticas. Nunca pensé que uno de los días más importantes de mi calendario se convertiría en el más triste. Sin embargo, su odio no me amedrenta como tampoco me amedrentó el odio de los que me insultaban en mi pueblo por mi orientación sexual hace unos años. No he salido de un armario para que ahora me quieran volver a meter en otro.
¿Alguna vez has sufrido alguna agresión sexual por tu sexualidad? Si es así, ¿puedes contarme alguna o algunas de las que más te dolieron?
No, afortunadamente. Lo que sí que sufrí ya en bachiller fue bullying. Llegaron a grabar con compás en mi mesa el nombre de “Boris” y una flecha señalando hacia mi silla. Por no hablar de las imitaciones y burlas que hacían constantemente sobre mí. Pero lo más destacable fue cuando me tiraron al suelo mi mochila desde el maletero del autobús escolar explotando el zumo que llevaba para el recreo. Los libros quedaron empapados y ahí tuve que decir quiénes habían sido los responsables. Ese mismo día les abrieron un expediente disciplinario y fueron expulsados. Ese día tuve que plantarme y contar todo a mis padres y profesores. Ellos ya estaban al tanto gracias a mis amigas de clase que habían dado el preaviso. Siempre les estaré agradecido por ello.
¿Alguna vez has tenido que escuchar comentarios homófobos por parte de un profesor en tu vida académica?
No he escuchado comentarios por parte de mis profesores, pero sí que sabes que algunos te miran diferente solo por tu orientación sexual. Me acuerdo de un profesor de educación física que era un homófobo declarado. Me obligaba a jugar a fútbol sabiendo que era malísimo mientras las chicas saltaban a la comba.
¿Conoce tu familia cercana tu orientación sexual? Si es así, ¿hubo algo en ese proceso que fuera doloroso para ti?
No. Se lo tomaron muy bien. Tan bien que mi padre dice que su hijo no es gay, sino que prefiere llamarme guay.
¿Qué es lo más negativo que te ha dado tu sexualidad?
El haber mentido a tantas personas que quiero. El haber llevado una doble vida.
¿Alguna vez has pensado en el suicidio como solución al acoso aunque no lo hayas llevado a cabo, o lo has intentado?
No. Nunca. Soy demasiado fuerte.
¿Tienes miedo de que te agredan en un lugar público por tu sexualidad?
Aquí en España, no. Es cierto que en ciertos barrios de Madrid o en ciudades más pequeñas o pueblos que visitas de la mano de tu pareja, la gente te mira y señala. Obviamente, te surge la duda de si alguna de esas personas puede agredirte, pero no me gusta quedarme con la duda y nunca he soltado la mano de mi pareja. Así que hasta el momento si he sentido miedo no ha sido el suficiente para dejar de mostrarme tal y como yo soy. En Chile es diferente. Cuando viví allí por la noche nunca podías ir de la mano de un chico. Era muy peligroso. De hecho, una semana antes de llegar a vivir allí, mataron a navajazos a un chico cuyo caso hizo al Congreso redactar una ley que llevó su apellido (ley Zamudio) para evitar este tipo de agresiones homófobas y endurecer las penas por delitos de odio.
¿Te sientes con seguridad para ir de la mano de una persona de tu mismo sexo por la calle o mostrar tu sexualidad abiertamente?
Como he respondido antes, el 90% de las veces que voy de la mano de mi pareja me siento seguro. De hecho, no podría estar con un chico que se niegue a darme la mano por la calle. La homofobia se combate también dando normalidad a algo tan bonito como es el arte de amar.
¿Has intentado alguna vez cambiar tu sexualidad? ¿cómo?
No. Sí que he tenido novia para no aceptar mi homosexualidad. Pero nunca me he sometido a una terapia de reconversión ni nada parecido. Lucho día a día para que se cumpla la ley y estas terapias sean perseguidas.
¿Crees que todo lo negativo que has vivido por tu sexualidad te sigue afectando a día de hoy?
Te afecta de forma indirecta. Creo que hoy soy mucho más fuerte y los insultos o lo que digan de mí ya no me afecta como antes. Creas una coraza que te protege.
¿Qué le dirías a tu “yo” de 8 años?
Cuéntale a tu familia y a tus amigos aquello que no te atreves a contarte a ti mismo. Ellos te ayudarán mucho más de lo que te estás ayudando a ti mismo.






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