Descripción
¿Cómo te llamas, cuántos años tienes y a qué te dedicas?
Me llamo Carlos, tengo 24 años. Estudio fotografía y trabajo en una tienda de lujo.
¿Cómo defines tu orientación sexual?
Soy gay.
¿Cuándo empezaste a sentirte diferente a los demás?
Siempre me he sentido diferente, pero creo que fue alrededor de los cinco años cuando lo noté con más claridad. Recuerdo que mi padre me apuntó a fútbol y, cuando yo le decía que no me gustaba, me preguntaba por qué no podía ser «normal».
¿Cuándo tuviste la seguridad de que no eras heterosexual?
Aproximadamente a los diez años.
¿Has sufrido agresiones verbales por tu orientación? ¿Podrías compartir alguna que te haya dolido especialmente?
Muchísimas veces. Desde el colegio, donde de vez en cuando me gritaban “mariquita”, hasta el día de hoy. Recuerdo que una vez incluso me escribieron “maricón” en mi pupitre. También he recibido gritos desde coches o en discotecas, donde en más de una ocasión alguien me ha llamado “maricón de mierda” para provocar una pelea.
¿Y agresiones físicas? ¿Alguna que te haya marcado especialmente?
Cuanto más pienso en esta pregunta, más recuerdos me vienen. Pero la primera que se me ocurre ocurrió durante mi Erasmus, hace un par de años. Estaba besándome con un chico en una discoteca muy heteronormativa. No hacíamos nada más que besarnos, pero alguien me tiró un vaso a la cabeza. Un grupo de chicos algo mayores que yo se rieron y nos gritaron “faggots”.
Sin embargo, la agresión que más me ha marcado ocurrió en Granada. Iba caminando con mi novio por la calle, veníamos de estudiar en la biblioteca, era martes a las once de la noche. Íbamos de la mano por una avenida del centro. No había nadie por la calle. Cuando fuimos a cruzar un paso de peatones, un coche se detuvo justo delante. En el momento en que empezamos a cruzar, aceleró y se lanzó en nuestra dirección. Tuvimos que saltar hacia atrás; yo incluso me tiré al suelo. Los dos tipos del coche empezaron a reírse y a gritarnos “maricones”. Teníamos solo 19 años, y aquello le afectó mucho a mi novio. Después de eso, le daba miedo pasar por esa calle, y dejó de cogerme la mano si no había mucha gente alrededor.
¿Has sufrido agresiones sexuales por tu orientación?
No.
¿Algún profesor hizo comentarios homófobos durante tu etapa académica?
Sí. En el colegio tenía una profesora de Educación Física que me decía si quería jugar al fútbol como los niños o saltar a la comba como las niñas. Y, por supuesto, cuando respondía que quería saltar a la comba, se reía de mí y me mandaba a jugar al fútbol. También recuerdo que algunas veces me decían que hablaba como una niña y que tenía que parecer más un hombre, porque si no, “se iban a pensar que era mariquita”.
¿Tu familia cercana conoce tu orientación sexual? ¿Fue un proceso doloroso?
Sí, todos lo saben, aunque nunca llegué a tener la oportunidad de decírselo a mi padre, y eso me atormenta un poco. La primera persona a la que se lo dije fue a mi hermana. Ella es diez años mayor que yo y, hasta donde yo sabía, tenía amigos gays que yo incluso había conocido.
Poco antes de cumplir los 18, me emborraché mucho y la llamé por teléfono. Le dije que tenía novio. Para mi sorpresa, me pidió que no se lo contara a nadie y que no volviera a hablar del tema con ella, porque no lo aceptaba ni lo iba a aceptar. Con el tiempo, lo ha acabado aceptando y ahora nos llevamos muy bien, pero nunca me ha pedido perdón por haberme dicho aquello.
¿Qué es lo más negativo que te ha traído tu sexualidad?
Lo más negativo ha sido el desapego que desarrollé hacia mi ciudad y hacia mi familia. Cuando empecé a darme cuenta de que era diferente, me convencí de que tenía que irme, mudarme a otro sitio y no volver a hablar con nadie que me conociera, incluida mi familia. Ahora que soy mayor ya no lo veo así, pero todavía tengo esa sensación de que no puedo volver a mi pueblo, o que, si lo hago, la gente hablará mal de mí.
¿Has pensado alguna vez en el suicidio como solución al acoso?
No.
¿Tienes miedo de sufrir una agresión en público por tu orientación sexual?
Sí, y cada vez más.
¿Te sientes con seguridad para mostrar tu afecto en público o ir de la mano con alguien de tu mismo sexo?
Sí. Creo que este sentimiento es bastante común entre los hombres homosexuales: somos muy conscientes de que ya no tenemos que escondernos más.
¿Has intentado alguna vez cambiar tu orientación sexual?
No cambiarla, pero sí negarla u ocultarla.
¿Crees que las experiencias negativas que has vivido por tu orientación te siguen afectando hoy?
Sí.
¿Qué le dirías a tu “yo” de 8 años?
Le diría: “Sé tú mismo. No le haces daño a nadie. No intentes cambiar lo que sientes porque eres tan válido como los demás”.






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