Entrevista Marc Montijano

Previa al taller de performance para Art & Breaskfast 5

Por: Corina López De Sousa

  Al estudiar por primera vez el trabajo de Marc Montijano, me he topado con un impresionante registro de su  obra; la maduración y las reflexiones que ha ido encontrando en cada etapa hasta generar “Metamorfosis”, pieza esencial de su tesis doctoral y  finalidad de su trabajo: al hacer visible lo invisible sobre relación del ser humano y su sociedad, perturbando la percepción y propiciando la reflexión del espectador a través de sus acciones.

  Será difícil encontrar algo que no haya escrito ya, por lo que en esta entrevista me enfocaré en abordar algunos de los significantes imperativos de tu trabajo, para esclarecer algunos detalles de la evolución de tu trayectoria. 

Artista, investigador, filosofo, doctor… ¿Quién es Marc Montijano hoy?

Básicamente soy un artista que va plasmando en su trabajo un camino de investigación personal, que tiene mucho de filosófico, de religioso, de espiritual... Sumo facetas, porque con los años voy avanzando, profundizando. Pero no es un relato artístico, no es una ficción, es mi vida real. Un viaje iniciático en proceso, un camino de evolución personal que voy narrando poco a poco en mi trabajo.

Al apreciar tu obra pictórica entre el 2003 y el 2005, he notado un detalle curioso y es la ausencia de la mirada, a excepción de “Al final te amare con todas mis fuerzas” del 2005. ¿Qué me puedes contar sobre esta ausencia de la mirada?

En todo mi trabajo intento bucear en mi interior, miro y escarbo dentro de mí. Entendiendo por otra parte, que cuando uno se sumerge en su interior realmente no está dentro de sí mismo, si no en un espacio común. En concreto en esa serie que llamé Retratos del alma, retrataba ese interior, la mirada era interna, intentaba retratar el alma de nuestra sociedad.

¿Cuál es la posición de la performance como obra de arte efímera dentro de los espacios museísticos?

Por desgracia la performance tiene demasiadas veces un papel residual. En muchos museos, es una actividad más dentro de una programación “menor”.  Yo intento, en la medida de mis posibilidades, forzar que le den la importancia que tiene. Por eso a mí no me gustan especialmente los ciclos, festivales o eventos artísticos en los que se hace una performance detrás de otra, de forma atropellada. Es un trabajo serio que merece su tiempo, su espacio y también un respeto.

La performance es simplemente un medio que emplea un artista para expresarse, como cualquier otro. Pero es una batalla complicada, vivimos en un mundo muy materialista y algo efímero encaja con dificultad en él.

 

Hablemos acerca de la simbología de los materiales que más sueles utilizar en tus acciones (cuerdas, sacos, modelos desnudos), ¿Por qué estos materiales, de donde surgen?

Esto es largo de explicar, pero de un modo rápido y muy resumido, la cuerda y los sacos provienen de mi obra pictórica y, en un momento dado, dan el salto de la pintura a la acción.

Las cuerdas se han convertido en mi principal seña de identidad, es un elemento determinante en toda mi obra. En mis performances los personajes están rodeados de ellas. Las cuerdas representan el capullo, envoltorio o caparazón en el que germinan y la muda de la que se desprenden cuando despiertan a la nueva vida. Todas esas cosas de las que nos debemos ir librando para poder evolucionar.

El saco es otro de los elementos que más caracteriza y distingue a mi trabajo. Durante toda la performance los modelos llevan el rostro cubierto con un saco de tela a modo de capucha. Busco el anonimato, quiero que desaparezca cualquier rastro de lo individual y concreto, porque no hablo de una persona, hablo del ser humano en su conjunto, el mensaje que quiero trasmitir es universal. El saco nos hace iguales.

Por último, el desnudo. Los personajes en estado de metamorfosis van completamente desnudos, ese es uno de los componentes que primero salta a la vista al enfrentarte a mi trabajo. La desnudez la empleo para simbolizar el nacimiento y el desapego a lo material. Muestro la parte pura y espiritual del ser humano. Por encima de todo, pretendo desnudar la verdadera naturaleza humana, que está en el interior.

¿De qué trata el “juego del arte” que mencionas en tu trabajo con Eugenio Chicano en el 2003?

Es una vivencia que me marcó al comenzar a moverme en el mundo artístico. Eugenio Chicano era un pintor mayor con el que trabajé varios años recién terminada la carrera, catalogando su obra y su colección. Era un hombre con un notable éxito local, que se desenvolvía muy bien en el ambiente elitista de la cultura. Con él me di cuenta que el éxito no sólo tenía que ver con el talento artístico, a veces no tenía nada que ver. Observándole, aprendí mucho de la otra faceta menos inocente del arte.

En un mundo ideal el arte debería ser sólo arte, sin nada más, pero el ser humano es corrupto, egoísta y tiende a satisfacer su interés personal. El mundo de la cultura no es una excepción, no triunfan los mejores, no es un mundo justo. La mayoría de las personas que ostentan el poder no lo ejercen siempre de forma imparcial. Tienen sus amigos y sus enemigos, tienen sus debilidades, sus presiones, sus intereses. Cualquiera que se dedique al mundo del arte tiene que tener presente esto y no desmoralizarse. Hay que asumir que si vas por el camino recto, como es mi caso, muchas veces te toca perder.

 

 

Arte de Acción como herramienta política, en tu experiencia: ¿Cuánto poder o influencia pueden llegar a provocar una acción?

Creo en el arte como una potente herramienta política y social, ayuda a dar visibilidad a diferentes problemas, a ponerlos en la palestra, que los medios y a través de ellos la sociedad les preste atención. Pero no soy ingenuo, realmente el poder de la cultura es el que es, una acción puede ayudar a visibilizar un problema, no solucionarlo. No soy activista, intento ayudar pero siendo consciente de las limitaciones que tiene el arte.

Mi papel es reflexivo y de altavoz, el arte puede generar ideas, poner el foco en algo, molestar, hacer ruido y dejar constancia de una realidad. Alguien que verdaderamente quiera cambiar el mundo, mejor que se dedique a la política y batalle desde el poder real. Aún así, creo en un arte que pueda construir una realidad mejor. Para mí el arte no es un divertimento y tengo la esperanza que puede cambiar algo dando voz y sembrando ideas. Cualquier esfuerzo en la dirección correcta ayuda a inclinar la balanza.

Siguiendo esta misma línea, ¿Conclusiones sobre tu última acción “La Cruz de Trafalgar”?

La cruz de trafalgar fue una acción muy potente, para hablar de una realidad terrible que por reiterativa ya nos da igual. La acción consistió en construir una cruz en forma de aspa, de más de cuatro metros, elaborada con restos de pateras naufragadas, encontradas en ese momento en la playa.

Forma parte de un proyecto que está abierto todavía, en su primera fase de desarrollo, en el que trabajo sobre las migraciones forzadas. Se trata de un trabajo fruto de una vivencia, una inmersión a lo largo del tiempo, madurado y repensado para poder transmitir y visibilizar esta grave situación.

Sobre el Proyecto 47 (acciones en relación a la vivienda, la burbuja inmobiliaria y la especulación), ¿Qué nos puedes contar sobre la situación actual del proyecto?

Ha estado en pausa un tiempo, porque hemos estado, entre otras cosas, medio año viviendo en Cádiz preparando el trabajo sobre las migraciones. Pero volveremos a activarlo pronto, es un trabajo que todavía tiene mucho que contar. Desgraciadamente, no hemos aprendido nada. Hemos pasado de la crisis y el estallido de la burbuja inmobiliaria a la especulación atroz con los precios de venta y del alquiler, piso turísticos, gentrificación… la estupidez del ser humano no tiene límites.

Arte contemporáneo, post-arte, ¿Hacia dónde se dirige tu trabajo ahora?

No lo sé. Tengo la sensación que está en un buen momento, pero etiquetarlo me cuesta. Siempre he construido mi camino, un camino propio, alejado de modas y tendencias. Soy muy independiente y hago gala de ello. Como todos , tengo influencias y vivo en el presente, pero me gusta pensar que voy por libre.

Seguiré buceando en mi universo, pero creo que voy a abrirme a más técnicas para expresarlo.  Veo junto a la performance, más presencia del dibujo, la pintura, la escritura, la instalación… proyectos más globales que aúnen y mezclen varias disciplinas.

¿Qué le dirías a alguien que va iniciando en el mundo del arte?

Primero que trabaje mucho y tenga un proyecto sólido. Hay mucha competencia y si el artista no tiene claro lo que quiere, está perdido. El éxito depende de muchos factores externos, pero el trabajo bien hecho solo de nosotros. Lo segundo, que tenga paciencia y sea constante, el arte es una carrera de fondo con muchos altibajos y sobreviven los que se quedan.

Hablemos un poco sobre el taller que realizaremos en el marco de Art & Breakfast 5 en el Centre Pompidou Málaga. Cuéntanos un poco ¿en que consistirá? ¿Cuál será su enfoque? ¿Qué pueden esperar los participantes?

Va a ser un taller fundamentalmente práctico. De lo único que estoy seguro es que vamos a sudar. La performance no se puede enseñar académicamente, hay mil formas y ninguna técnica o vía que sea la correcta. Es un trabajo muy personal y abierto a mil influencias, por lo que cada performer tiene su forma de llevarla a cabo y todas son igualmente buenas.

Creo que la performance hay que vivirla, sentirla, jugar, divertirse, etc. Los participantes van a pasar dos horas muy intensas, los haré partícipes de mi mundo e interactuáremos entre nosotros, partiendo de algunos principios básicos y dejándonos llevar. Puede ocurrir cualquier cosa.

Todas las fotos de referencia son de la web del autor: https://www.marcmontijano.com

Franqueando la obra de Marc Montijano - Una entrevista por CLD

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