
Lo que soñaba y no te contaba
César Gallery en La Gran Vía Cultural de Madrid
Del 7 de julio al 14 de septiembre de 2026, La Gran Vía Cultural de Madrid presenta Lo que soñaba y no te contaba, una exposición de pintura de César Borregón , organizada bajo la gestión cultural de Franquearte Vive el Arte y comisariada por Corina De Sousa.
La muestra reúne una selección de obras creadas a lo largo de distintos momentos de la trayectoria del artista, algunas separadas por décadas. Aunque César ha desarrollado buena parte de su carrera en el ámbito audiovisual, su pintura ha crecido en paralelo como un territorio propio: íntimo, libre y profundamente reconocible.
En sus obras, los cuerpos se deforman, las emociones toman presencia y las figuras parecen surgir de una zona intermedia entre el sueño, la memoria y la pesadilla. La ira, El miedo, Los viejos, África, La pesadilla y la serie Jinetes y caballos forman parte de un recorrido donde lo narrativo permanece suspendido y cada imagen parece guardar algo que no termina de revelarse.
La exposición invita a descubrir el universo visual de un artista que ha pintado durante años lejos del ruido del circuito artístico, construyendo una obra intensa, extraña y honesta. Una pintura que no busca explicar, sino abrir una puerta hacia aquello que no siempre puede decirse.

Sobre el autor:
César Borregón pertenece al tipo de de artistas que no piden permiso. Durante décadas ha construido una obra al margen de tendencias, mercados y estrategias de posicionamiento, guiado únicamente por la curiosidad, el instinto y la necesidad de pintar. Su trayectoria profesional en el audiovisual —como director y realizador de proyectos para televisión, cine y publicidad— ha alimentado una mirada narrativa y una capacidad de síntesis visual que atraviesan toda su producción plástica.
Sus brochazos viven un territorio incómodo y reconocible. Un universo poblado por personajes deformados, gestos extremos, tensiones latentes y situaciones donde el humor negro convive con la violencia simbólica, la ironía y la ternura. Hay ecos del expresionismo, del cómic, de la ilustración y del arte urbano, pero todo acaba filtrado por un lenguaje propio sustentado en un dibujo contundente y un trazo inmediato que funciona como firma visual.
Más que representar la realidad, César la retuerce, la exagera y la somete a una especie de disección emocional. Sus cuadros no buscan agradar ni encajar en el salón de casa, no buscan provocar una reacción ni enviar un mensaje, solo buscan que el autor se quede a gusto al salir de su cabeza. Son el resultado de una práctica libre, constante y honesta, desarrollada durante años con independencia y fidelidad a una voz artística reconocible.

